¿Cómo comerán los pobres?

29 de julio de 2009


“¿Cómo comerán los pobres?” murmuró la mujer meciendo su cabeza. El precio de las pastas, decía, había vuelto a subir.

La niña cerró los ojos y evocó todos los recuerdos que tenía de gente comiendo. Todos lo hacían igual, llevándose la comida a la boca, sosteniendo los cubiertos con sus manos.

“Mamá, ¿los pobres tienen manos?”. La mujer miró sorprendida a su hija. “Sí amor, tienen manos.”

La niña no entendía. Si los pobres tenían manos, porqué su mamá se preguntaba cómo comerían los pobres. ¿O no usaban servicios?


Silenciadas voces, olvidados rostros

26 de julio de 2009

Acalladas voces del infinito. Cercenadas por las espadas de la razón. Devastadas. Mutiladas. Ajusticiadas. Víctimas de la incomprensión y de la mediocridad. Rostros perdidos en el olvido, entre los pasadizos del infinito. Espectros que surcarán los rostros de aquellos que pudieron evitar su desgracia, como una seña, una marca de su inri, una señal de su desidia e ignorancia. Las voces perdidas de aquellos que se atrevieron a soñar, a reír, a sentir, a vivir… negándose a sobrevivir, a respirar por seguir sobreviviendo, a caminar hacia un rumbo fijado por otros, a silenciar la voz de su conciencia.

Y son aquellas voces acalladas, de aquellas conciencias adargadas en lo más profundo de cada ser, las que se escuchan cada noche y se confunden con la dulce melodía de los astros, que observan silentes como sus hermanos menores se devoran unos a otros, se humillan unos a otros, y se silencian unos a otros, alzando tenuemente la voz, cuando ya es tarde…

Y son aquellos rostros olvidados, de aquellos consumidos por la ignorancia, los que se delinean en la penumbra y atormentan tus pasos en la soledad de las tinieblas noctámbulas, aquellos que aterrorizan tu flébil condición de mortal, y te afligen, te abruman y te desvelan, cada noche y cada aurora que te anuncia un nuevo día de rutina…