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Mostrando las entradas de octubre, 2011
Él, era aquel tipo al cual ella nunca se habría detenido a observar. Pero ahí están ahora, juntos y complacidos. Extraños senderos nos presenta el destino. Sólo hay que caminar sin vacilar.

Yo temo hoy

¿Y si fuera yo la que teme de ti? ¿Y si mañana fuera tu lecho el vacío? Y yo la que regresa sobre sus pasos desdibujando cada línea que pinte sobre tu pecho. Y tú el que se queda desnudo y herido, sobre tus promesas y mis palabras ahora vacías de sentido. Es sólo que a veces retomo mis lecciones, y no imaginas cuanto he tenido que aprender; a perdonar, a reír, a extrañar, incluso aprendí a caer sin hacer ruido y en silencio levantarme. Y parecen hoy tan lejanos esos días en que era yo quien daba la primera estocada, pero tan inminente el escozor de la nueva herida...

Id, y multiplicaos.

Observo el retrato de Gabriela Mistral. Suspiro, y armándome de valor, le exhorto: ¡Multiplícate! Que le debo diez mil a mi hermana....
quisiera seducirte día a día y construir una muralla de deseo entre los dos hay miles de aves revoloteando hay mil distracciones y sólo un astro que seguir quisiera desnudarte a cada mirada y haceros sentir lo que logras en mí hay un valle blanqueado hay un sendero marcado y miles de caricias que recoger quiero día a día en ti florecer y rodearte de esa muralla que día a día construyo quiero iluminar cada uno de tus días y arropada en tu valle esperar la noche caer