Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta Luna

Delirio matutino

Imagen
Susurro bajo el viento. La noche más limpia del año, y las hojas tiritan de frío. Si sólo pudiera danzarle a la luna. Si sólo pudiera acunar en mis brazos el sueño más eterno. Lenguas de fuego azul se alzan sobre mi frente, y no hayo más compañía que el efluvio que riega mi boca. Labios resecos, espíritus blanqueados, demonios azules. Estertor de media noche. Suspiro. Río. Corro. Explosiono. Entrópicas ideas colman la vorágine de mis sentidos. Observo mis dedos elevarse como vahos rosaceos, son los dedos de Aurora que extiende sus brazos abriendo paso a nuevo día. Besos anisados, y el cuello transparente por el que resbalan mis labios. La noche se retira y yo con ella. Un mal día se viene encima. La luz pesa sobre mi cama. Cierrro los ojos. Es sólo un día, uno de aquellos malos, pero sólo un día.

Noches vacías

Imagen
El silencio nocturno, el más duro de todos. La soledad la rodeaba, la oscuridad la consumía. Una débil chispa de vida en medio de la cama, y el humo del tabaco ascendía al cielo como un espíritu errante... Envuelta en las sábanas, consumía uno tras otro un paquete de cigarillos, el segundo del día. Cause I love you, yes, I love you... Las horas se volvían cenizas. El día entero cupo en el cenicero. La vida entera no era más que humo y cenizas... Una mañana, café negro y soledad. Una tarde, tabaco y soledad. Una noche, alcohol y más soledad. La casa era tan grande una vez que los invitados marcharon. Los muros tan fríos. El lecho se ampliaba cada vez que lo recordaba, cada vez que evocaba su perfume. Su aroma, aún recordaba la primera vez que se lo obsequió. Y el humo no llenaba su vacío. Ni el vacío del lecho, ni la sima de su pecho. Some hand in hand... ¿Cómo alguien que ya no está, sigue tan presente? ¿Cómo el vacío se expande en la noche? Y el tiempo se congel...

El fin del capítulo

Imagen
Es el fin. La última página de este largo capítulo. Se deshoja en tre mis manos. Me envuelve su perfume, huele a tinta, a incienso, a canela. Lo dejo sobre la mesa y recorro con mis dedos mustios sus bordes, sus límites. Observo con detención hasta donde he llegado. Me sorprende, el camino es más largo y más estrecho de lo que creí. ¿Por qué no caí al abismo, si sólo bastaba un paso en falso? Me pregunto tantas cosas. Tantas huellas. Tantos rostros. Tantas manos. Nunca estuve sola, recién caigo en razón. Rostros amables, sonrisas vacuas, miradas soñadoras. Tantas personas cuya voz jamás podré olvidar. Me observo en el espejo. Cómo he cambiado. Mi sonr isa, mi mirada, mi vientre. Me observo en el espejo, disto mucho de aquella que arribó hace un año a esta luminosa ciudad. Mis sueños, mis metas, mis emociones, mis sencaciones, tanto he cambiado, mas no la facilidad de mi risa ni la luz de mis ojos. Soy otra, pero sigo siendo la misma. Soy otra, y seguiré cambiando, seguiré creciendo. S...

Evocación

Imagen
En esta noche de luna plena, varios somos los desvelados. Si cierro los ojos siento que algo se agita en mí. Es la fuente de los recuerdos que se inquieta en lo profundo; sus turbias aguas parecen esclarecerse, como si la corriente buscara limpiar el pasado, como si la roca purificara hasta el alma. Me pregunto cuántas lunas han visto mis ojos y he querido olvidar. Me pregunto cuántos rostros he borrado, cuántas manos he cortado, cuántos labios he marchitado. Quisiera saber cuántas lágrimas he derramado con sentido, pero sin razón. Y busco la razón de querer olvidar, de esa fuerza innata y vital, como un impulso, como un instinto elemental, que brota de mí y exhala mi piel, y que sólo busca adormecer el dolor de los recuerdos. Hay recuerdos dulces que se agrian y emponzoñan; hay otros con mejor sino, que amargos como ajenjo en su tiempo se endulzan como almíbar. Y son los malos recuerdos que se agitan bajo la luz de la luna, y no os permiten conciliar el sueño. Y para ...

Luz de Luna

Imagen
Y me quedé queriendo sola , susurró la Luna. No te quejes, le reprendió la Estrella más cercana, querer siempre es un milagro. Siempre tendrás dos opciones, arriesgarte a ser dañado o dañar al otro por temor. Y si te quedas sola, en ti brillará una luz que iluminará tu camino aunque mantengas tus ojos cerrados. Y ahí se quedó la Luna, queriendo sola. Y ahí se quedó, iluminando su camino con lo que aún conserva del gran amor que una vez profesó, iluminando, también, los torcidos caminos de amantes consumidos por su delirio de amor y soledad infinita. Érase una vez la luna...

Hijos Argentados

Imagen
La luna, que es el capricho mismo, se asomó por la ventana mientras dormías en la cuna, y se dijo "Esa criatura me agrada". Baudelaire Mil noches podrían pasar antes de volver a distinguir la sombra de aquella dama en mi mente. Ah, maldigo aquella noche clara, en que la luna me hizo su hija. Un infierno de plata hizo mi vida, un argentado martirio. Los caminos torcidos se enderezaron y los rectos se torcieron, como si mi mente fuera invadida por los diablos azules. Las noches eran eternas al compás de su luz, y los días azarosos sin su divina presencia. Recuerdo la primera vez que leí a Baudelaire. Mil noches antes de que la dama se apoyara sobre mi hombro. Y sus sombríos pensamientos llenaron de ensueños mi ilusa mente. Ilusa. Ilusa. Cada día menos ilusa. Menos ilusa claro, pues ya poco queda por sorprenderme. ¿Algún día podré volver atrás y recuperar lo perdido? Maldita inocencia que se evanece como el rocío por la mañana. Antes de comenzar a apreciarlo, ya no puedes goza...