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Mostrando las entradas con la etiqueta Sueños

Amante de ninfas

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Amante de las ninfa de vino y miel, hijo perdido del sol y la luna, hombre de sal y barro que hierves en agua dulce y susurrante... ¿Has pensado alguna vez en un tus hijos? Aquellos diseminados por el mar como blanca espuma, aquellos que pueblan los campos como las estrellas el cielo, y que cruzan los aires como gorriones perdidos. Aquellos frutos de tu simiente, de cielo quebrado y pocas expectativas, que hurgan la tierra, y purgan sus males con ceniza; que creen que el sol es la vida, y la luna la muerte; aquellos hijos tuyos ya no pierden la esperanza, porque ya nacen sin ella. ¿Has pensado en ellos, amante de las ninfas profanas? ¿O aún te dedicas a surcar el océano de sirenas envejecidas por el odio? Recuerda a tus hijos, hijo de la vida, recuerda que necesitan tu mano y tu guía, recuerda que cuando tú buscaste a tu padre te cerró la puerta. No cometas el mismo error amante de las ninfas, y dale la luz que piden tus hijos.

El fin del capítulo

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Es el fin. La última página de este largo capítulo. Se deshoja en tre mis manos. Me envuelve su perfume, huele a tinta, a incienso, a canela. Lo dejo sobre la mesa y recorro con mis dedos mustios sus bordes, sus límites. Observo con detención hasta donde he llegado. Me sorprende, el camino es más largo y más estrecho de lo que creí. ¿Por qué no caí al abismo, si sólo bastaba un paso en falso? Me pregunto tantas cosas. Tantas huellas. Tantos rostros. Tantas manos. Nunca estuve sola, recién caigo en razón. Rostros amables, sonrisas vacuas, miradas soñadoras. Tantas personas cuya voz jamás podré olvidar. Me observo en el espejo. Cómo he cambiado. Mi sonr isa, mi mirada, mi vientre. Me observo en el espejo, disto mucho de aquella que arribó hace un año a esta luminosa ciudad. Mis sueños, mis metas, mis emociones, mis sencaciones, tanto he cambiado, mas no la facilidad de mi risa ni la luz de mis ojos. Soy otra, pero sigo siendo la misma. Soy otra, y seguiré cambiando, seguiré creciendo. S...

Evocación

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En esta noche de luna plena, varios somos los desvelados. Si cierro los ojos siento que algo se agita en mí. Es la fuente de los recuerdos que se inquieta en lo profundo; sus turbias aguas parecen esclarecerse, como si la corriente buscara limpiar el pasado, como si la roca purificara hasta el alma. Me pregunto cuántas lunas han visto mis ojos y he querido olvidar. Me pregunto cuántos rostros he borrado, cuántas manos he cortado, cuántos labios he marchitado. Quisiera saber cuántas lágrimas he derramado con sentido, pero sin razón. Y busco la razón de querer olvidar, de esa fuerza innata y vital, como un impulso, como un instinto elemental, que brota de mí y exhala mi piel, y que sólo busca adormecer el dolor de los recuerdos. Hay recuerdos dulces que se agrian y emponzoñan; hay otros con mejor sino, que amargos como ajenjo en su tiempo se endulzan como almíbar. Y son los malos recuerdos que se agitan bajo la luz de la luna, y no os permiten conciliar el sueño. Y para ...

Yo no vivo, sólo existo

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Yo no me callo, sólo descanso mi voz. Yo no desconfío, sólo cuido lo que amo. Yo no temo, sólo dudo del que promete. Yo no busco, sólo encuentro. Yo no escucho, sólo dejo que la brisa traiga sus melodías a mí. Yo no respiro, sólo dejo que la vida me sorprenda. Yo no lloro, sólo convierto mis ojos en océanos de sal. Yo no sueño, sólo espero que las estrellas cambien de arte. Yo no sonrío, sólo dejo que las emociones jueguen con expresión. Yo no camino, ni siquiera me muevo, sólo dejo que mi sangre recorra mis venas y mi corazón palpite sin cesar. Yo no me pierdo, sólo busco otros rumbos, Y si no regreso, es sólo porque ya no voy por el mismo camino. Yo no vivo, sólo existo...

Sueña

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Una noche soñé que todos huían de mí, que todos mis sueños se evanecían como el licor que corre por tus venas. Entonces me di cuenta que era un estupidez, pues yo no tenía sueños. De niña deseaba cosas, cosas que se perdían en los rincones de los espejos rotos. Nunca encontré un motivo para prestarles mayor atención, así como nacían en mi mente, desaparecían en las efímeras apariencias del día. No tenía motivos tampoco para seguirlos tampoco, mis padres siempre me decían que yo podría hacer todo lo que quisiera, entonces, ¿para qué soñar lo que sería de todos modos? Y así crecí, o pretendí crecer. Creyendo que todo era posible, que bastaba extender mi mano y alcanzar lo que añoraba. Pero no deseaba nada, inapetente de metas y afectos, mi corazón se fue helando. El invierno se asentó en mí. Y luego vino la primavera. Y creí hallar mi sino. Y mi corazón volvió a latir. Con el tiempo comprendí que era cierto: podía hacer lo que deseara, el problema surgió cuando se me negó lo ...

Nuevo día

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Aquella mañana abrió los ojos pensando “me queda un día más”. Se levantó con todas las ilusiones de disfrutar al máximo la oportunidad de ver el sol nuevamente. Pero al salir todo estaba oscuro. El sol se había consumido entre negras nubes. Así como las almas de los hombres se consumen en el egoísmo y la ambición, pecados de los cuales ella estaba limpia. Ella era la única que podía aún podía observar en qué habían convertido su cálido mundo.

Girasol

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Tú mi vida, eres como un pequeño Girasol. Un Girasol chiquito, que crece sobre la hierba. Y sueñas con llegar alto y crecer hasta el cielo. Y observas el sol cada día, y por las noches, te duermes soñando con el próximo día. El sol te bendice como fuerte y sano Girasol. Y te alzas al cielo, lleno de vida, que corre como savia por tus venas. Pero un día el cielo se oscurece de pronto, y el azul se torna gris. Y la esperanza en desesperación. Y como la delicada flor que eres, crees que el fin se aproxima. Pero no debes temer, mi pequeña flor, el sol algunas veces no brillará sobre tu divina sien. Entonces debes recordar que por muy oscuro que luzca el cielo, el sol brilla tras las nubes; al igual que tus sueños… Quizás creas que has perdido toda ilusión, pero si tienes paciencia, te reencontrarás con ellos.