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A veces creo...

Rápido corre el tiempo, sin piedad. Y miro hacia atrás y me pregunto por mis triunfos, más derrotas se ciernen sobre mi cabeza que todas las miradas anteriores. O quizás es solo que olvido con facilidad, y pretendo andar y desandar como si las huellas sobre la grava no fueran más que la delezanble silueta de viejos ensueños. Nunca sabré si lo que no hice estuvo bien o mal. Sólo sé que lo hice, y que no puedo arrepentir, ya es tarde. Pero nunca tan tarde como para no volver a cometer el mismo error. “La experiencia es simplemente el nombre que le damos a nuestros errores” Y será la experiencia de lo que nos jactaremos al final del día. Un día te dije, yo sé más sobre esto que tú, en el fondo quería decirte que había caído más veces, que era más vulnerable, que temía más que tú. Pero tomaste el camino errado, y temiste por ti, temiste de mí. Todos temen en algún momento, álgunos logran salvar sus miedos, otros se paralizan o huyen así como tú lo haces ahora. Flores marchitas adorna...

Laguna mental

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No digo tu nombre, pues tú lo conoces mejor que yo... Ayer vi tu doble. Quizás tu alma en pena. Y cuando lo tuve frente a mí, me alegré de que no fueras tú realmente. No es que tema estrellarme contigo en algún rincón de esta gris ciudad, o en los recovecos de un bar ahogado por el humo de la miseria. Es sólo que me quedé con el pecho vacío de tanto correr lo más lejos que podían llevarme mis pies, lo más lejos posible de ti. Temí quedarme adosada a tu pecho y no poder respirar más que tu aire... El otro día desperté abrazada a una espalda desnuda, y me pregunté si esa habría de ser tu espalda desnuda, de haber pasado aquella contigo. Siempre me pregunto esas cosas, no es que añore lo que nunca fue; es sólo que las palabras no dichas quedan sueltas y oscilantes en la sima de mi alma. Cosas así son las que me despiertan a media noche y me obligan a buscar papel y pluma, pluma exangüe y moribunda, pero pluma después de todo. Pensamientos que abruman las entrañas, y escocen como sal en la...

Exigencias Incumplidas

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No me robes la alegría de creerme dueña de mi propia verdad. Déjame. Permite en mí esa alegría, por efímera que sea. Quizás un día me arrepienta. sí, quizás. Quizás tome conciencia de mi error, algún día. Pero por hoy, deja que yo sea feliz. El orgullo es el alimento del alma, cuando se acaban los sueños. Tú exiges aquello que no estoy dispuesta a entregar, y créeme que esta noche no caeré en tu juego. Sé que no cumplo tus exigencias, mas no temo tu desprecio. Sé que algún día partirás, sólo temo que no te despidas. Exigencias incumplidas. ¿No soy lo que esperabas?

Café amargo

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Tus ojos ya no pueden mentirme. Son como tazas de café entre mis manos. Café un tanto amargo, debo decirlo. Parecido más bien a a los restos del buen café. Pues eso eres, o en eso te has convertido. Una vez explotados tus encantos, ya no mereces mi atención. Es una pena que te desgastes tan rápido. Una mujer bella como tú, merece alguien como yo. Pero no me mereces. Tus ojos son como el café de la mañana, que despierta, que alerta, que encausa los sentidos hacia un nuevo día, y tu piel, la leche que lo suaviza. Pero el café cansa, así como tus besos y tu voz, el cuerpo se vuelve tolerante y ya no te excita lo mismo que antes. Tú eres como el café, ya no tienes los mismos efectos de otrora. Quizás algún día cambies. No sé, tal vez un nuevo sabor, o más espuma. Por mientras eres, y no serás más que un resto de café amargo en mis labios resecos.

Tu nombre en la cascada

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Algunas veces sueño con el ayer. Cuando recorríamos aquellas perdidas calles. Sin hablar mucho, conocíamos nuestros pensamientos, sin mucho expresar, nos comprendíamos. Tiempos aquellos en que la verdad era diminuta, y la maldad algo más sencilla. Desconocíamos la mentira, desconocíamos las malas intenciones. Éramos seres etéreos, diáfanos, no ocu ltábamos nada. Como una flor que da su perfume sin importar quien la desenraice, como el ave y su trino matutino, como la cascada que baña la roca… Sin importar donde fueras, eras tú, en todo tu esplendor. Pero las reglas han cambiado. Ya no eres tú. O ya no eres la que cono cí una vez, hace años. Aquella que me saludó con su retraída sonrisa, y sus amplios ojos… Ya no eres la muchacha de mirada franca, y transparente. Ya no eres la mujer que quise, más aún daría mi vida por ti. Sé que has cambiado conforme lo ha exigido tu vida, y comprendo. Y aún así correría a tu lado con solo un débil llamado. Pero te desconozco. Y temo descon...

Mujer Desechable

Perdona si te hieren mis palabras, perdona si te hiere mi actitud. Puede que te parezca inesperada, pero este soy yo, y tú no me conoces nada. No te negaré que llegué a quererte, a pesar de lo fugaz de lo nuestro. Ahora mismo desearía tenerte junto a mí, es algo inexplicable, no lo entiendo, es que la luz de tus ojos me atrapa y tu sonrisa... Para qué hablar de tu piel de azucena y tus senos andinos. Desde que te vi, me pareciste hermosa, creo que te lo había menciona en alguna noche tiempo atrás, cuando te quedabas toda la noche despierta preguntado sobre mi vida. Pero aún así, no querías conocerme, no te esforzaste, yo quise abrirme para ti, pero tú no te interesabas. Tú misma dijiste, amar es conocer, y cómo podrías amarme si no luchabas por conocerme. Tú nunca me amaste, yo lo sé. Yo creí amarte. Perdona, perdona si te ilusioné, te juro por mi madre que no quise hacerte daño. Yo prometí no hacerte daño. Pero fallé, siempre falló. Soy un inútil, un ser pusilánime que no merece el ...

Culpables

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Ya no llevo la cuenta, habría de ser una pérdida de tiempo enorme el contar cada uno de nuestros errores. Tú me acusas de no esforzarme, yo te culpo por no cooperar. Son tantos los dardos que nos lanzamos mutuamente que ninguno se esfuerza ya por protegerse, y ninguno coopera en busca de la paz. No hay paz, sólo frágiles treguas entre dos desconocidos que se conocen desde hace años. Irónica es esta vida, un día creí conocerte tanto, hoy comprendo que sólo amé una gota de agua en el mar de tus engaños. No te culpo, jamás terminamos de conocer a las personas, incluidas aquellas que amamos. No me culpes, una mujer jamás debe perder su misterio. O quizás nos conocimos demasiado... Quizás nos agotamos el uno del otro, la rutina nos consumió, e inmersos en nuestro egoísmo no supimos ayudarnos mutuamente. O quizás nos amamos demasiado, y la llama se consumió presurosa dejándonos a ciegas en nuestro cuarto sin ventanas. Si pudiera retroceder el tiempo, lo detendría hace mucho. Si fuera la rein...

Temores

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A mi hermano perdido... Me aferro a tus brazos de tragacanto, mientras tú te pierdes en las sombras. Quiero apartarlas, y serenar las aguas de tus ojos, quiero llenar de dicha tu rostro, quiero refljarme en tu valle de ensueño. Te esucho en silencio, como quien teme romper el sacro silencio. Suspiro despacio, como quien teme despertar al compañero. Y temo por ti, por tus palabras, por tus acciones. Temo que esa sombra posada en tu amplia frente te consuma como la noche a los solitarios caminantes. Temo que esa sombra te hago suyo, y esa pena inmensa nos consuma en su tórrida pesadilla . Temo que bajes la cabeza, y no quieras mirar más al cielo, y no quieras oírme, y no quieras besarme, y no quieras sentir más mi corazón cansado, y te quedes quieto, y te vuelvas calmo, y no haya placer capaz de complacerte. Y la sombra te consume, como la noche al cuervo solitario. Y yo entre tus brazos, temo por los dos. Temo que esa pena te quite el aliento, te cierrre los ojos, te vacíe las venas... ...

Diosa de miel

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A Paula, diosa y mortal... Dibujo con mis labios la línea de tu figura. Tu cuello, tu espalda, tus caderas. Me apego a ti y el calor de mi vientre se hace uno con tu fuego. Dibujo con mis labios las líneas de tu figura. Beso tu cuello. Tus cántaros de leche se descubren ante mí, como puros mantiales de ambrosía, bebo sin cesar, recorrer tus desiertos vaciaron mi boca. Mi diosa de miel, mi musa de ensueño. Es tu piel el más bello desierto, y tus labios un oasis de placer. Beso tu cuello. Tu altar de vida arde sobre mí. Palpita en mi pecho tu pecho, y mi sangre hierve en tus venas. Mi diosa de leche y miel, mi musa de vida y ensueño.

Mentira

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Me miras a los ojos y juras decirme la verdad, tantas veces he visto la misma escena que ya no me conmueve. Me miras a los ojos y titubeas, tantas veces he visto la misma escena que ya no hay catarsis. Te miro a los ojos y juro creer tus palabras, tantas veces he visto la misma escena que ya olvidé el sentimiento primo. Pero te aviso desde ya, preciosa de ojos marrones, que no es menester mentir cuando hablas. Yo solo puedo mentirme. Así como ahora me miento; al creer que alguna vez me dijiste la verdad, al creer en la miel sincera de tus labios , al creer que alguna vez fuiste mía .

No me gusta

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No me gusta lo que escribes. Ni como escribes. Ni sobre lo que escribes. No me gusta lo que piensas. Ni como piensas. Ni sobre lo que piensas. No me gusta lo que quieres. Ni como lo quieres. No me gusta lo que sueñas. No me gusta lo que pretendes. No me gusta lo que esperas. No me gusta cómo ríes, ni cuando lloras, ni cuando bostezas, ni cuando caminas. No me gusta cómo cocinas, ni como te estiras, ni como saludas. No me gusta cómo envuelves ni cómo abres los regalos. No me gusta. Pero amo, amo cuando dices que me amas.

A orillas del camino, espero

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La tierra es sucia porque nadie la quiere. El desierto es seco por esencia. Las idas son tristes porque dejan a alguien atrás. Los hombres somos débiles por ser hombres. El sol ilumina porque no puede apagarse. Las lágrimas son de sal porque secan un mar de sueños. Yo sigo aquí porque no tengo adónde ir. Como un ángel de alas rotas, como una sirena desterrada que entona letanías al viento, como el árbol que florece en primavera y deshoja en otoño. Continúo a orillas del camino, esperando recordar el porqué sigo aquí. Respiro porque no puedo detener mi corazón. Suspiro porque no tengo nada que extrañar. El cielo se resquebraja sobre mi cabeza, y sólo tengo mis manos para protegerme. La hierba crece y sólo tengo mis ojos para buscar el difuso camino. Soy un caminante frustrado, un caminante jamás ha de extraviarse, y yo me perdí en la pradera de tus ojos. Cansado y perdido, busco el camino de regreso, pero la hierba crece y me atrapa en el verde abrazo de la locur...

Tu maleficio

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El cielo se iluminará esta noche por ti. Y hasta la luna envidiará tu existencia. Yo te envidio, a veces. Cuando observo la libertad que rige tu vida. Nada de trabas, sin cadenas. Exhalas libertad, yo exhalo agonía. Hay momentos en que te siento tan distante, como si vinieras de tierras lejanas, desconocidas incluso por la mente más elevada. Como si vinieras de otra época… Mi extemporáneo. Mi adorado extemporáneo. ¿Eres un hechicero acaso? Que has obcecado mis sentidos, y sólo veo tu figura danzar entre los astros, y en mis sueños te apareces y te sumerges en mi pecho. Aún me pregunto qué me atrajo a ti. Quizás me lo pregunte por siempre. Siempre. Más preguntas que respuestas; y tú, esquivo, nunca quieres poner fin a mis dudas. Una vez leí que el secreto de para aburrir a los demás, era contar todo. Pero yo quiero saber todo de ti. Aunque escosa. Aunque abrase. Aunque desintegre mis ilusiones, siempre he de preferir la honestidad y la verdad, tu verdad. Porque tu verdad ahora...