Si no regreso, es sólo porque ya no voy por el mismo camino.
Mensaje para aquellos que creen ser mejor que yo
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Estimados estólidos:
De todo corazón les deseo que algún día lo sean realmente, porque ciertamente, no van por buen camino.
Atte alguien que no está dispuesta a perder su tiempo.
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Soy la flor de cera que añora la primavera del jardín. Soy la hierba seca que nunca habrá de besar el rocío. Soy como aquella higuera, cuya única certeza es amar el hacha, y abrir su vientre a quien no entiende el milagro de soñar. Dar hijos secos y desdeñados; frutos a la tristeza condenados. Soy la flor de cera que nunca dará frutos. Soy la hierba seca que ya vio la vida pasar. Soy higuera talada, hecha leña, destruida. Soy aquella que amó, pero nunca fue correspondida.
El cielo se iluminará esta noche por ti. Y hasta la luna envidiará tu existencia. Yo te envidio, a veces. Cuando observo la libertad que rige tu vida. Nada de trabas, sin cadenas. Exhalas libertad, yo exhalo agonía. Hay momentos en que te siento tan distante, como si vinieras de tierras lejanas, desconocidas incluso por la mente más elevada. Como si vinieras de otra época… Mi extemporáneo. Mi adorado extemporáneo. ¿Eres un hechicero acaso? Que has obcecado mis sentidos, y sólo veo tu figura danzar entre los astros, y en mis sueños te apareces y te sumerges en mi pecho. Aún me pregunto qué me atrajo a ti. Quizás me lo pregunte por siempre. Siempre. Más preguntas que respuestas; y tú, esquivo, nunca quieres poner fin a mis dudas. Una vez leí que el secreto de para aburrir a los demás, era contar todo. Pero yo quiero saber todo de ti. Aunque escosa. Aunque abrase. Aunque desintegre mis ilusiones, siempre he de preferir la honestidad y la verdad, tu verdad. Porque tu verdad ahora...
Apagué el cigarro en el vaso. Si mi madre me viera haciendo eso, sufriría un ataque; si mi madre estuviera viva, moriría de un ataque al ver el desastre en que me he convertido, al ver al límite que he llegado. Siempre pensé que podría ser peor, y que todo iría bien; aunque tardara un poco. Pero me equivoqué, ahora lo veo, tenía que consumir cerca de treinta años y muchos cigarrillos para ver claro. Suspiro. Leo el diario. Me pregunto si habrá lugar allá afuera para aquellos que fuimos derrotados en extemporáneas batallas y nunca sanamos nuestras heridas. Veteranos de la vida, autoexiliados, suicidas sin destino. Suspiro, lo único que hago cada día de forma rutinaria. Dejé de hacerlo por un tiempo, alguien me pidió fe, y la tuve por ese alguien. Alguien me pidió fuerza, y arrecié mi espíritu por ese alguien. Ahora chequeo mi correo, mi contestadora. Y no hay señales de ese alguien que pidió tantos deseos que le fueron concedidos. Tomo otro cigarrillo y lo observo con...
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