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Amo amar

Mi corazón está rebosante de amor Yo una vez amé Y me quedo amor para siempre Me enamoré del amor Como me enamoro hoy de ti Como me enamoro mañana Porque amo el amor s incero El que ama por amar No el embustero A labios sinceros Yo quiero  mañana besar

Nuevo Día, Nuevo Hombre

Del cielo caía como lluvia, y de la tierra brotada como hierba. Eran los tiempos del olvido, donde los viejos dioses eran losas frías y nuevos colores daban respuesta a los desconsolados. La esperanza y la inocencia se tranzaban a bajos costos, como si la moral humana tuviera valor o precio.  Las auroras eran grises y el crepúsculo se matizaba con el eterno fulgor de la ciudad. Sin días ni noches. Relojes que contaban  horas infinitas, esperando un manto obscuro devorado por el avance del Nuevo Día. Cuando anunciaron el Nuevo Día, como la buena nueva de la Iglesia del Descontento y lo Desechable, todos se arrodillaron ante el alzamiento del Nuevo Hombre. El Nuevo Hombre entró en cada hogar y en cada escuela, portando la luz eterna del Nuevo Día, del resplandor infinito, dejando atrás aquellas noches de temor y dolor que azotaron a la humanidad desde sus inicios. Era esperanza, era la respuesta a las súplicas de miles de castigados por el oscuro lado de la vida.  Y...

Conversación con una extraña III

Que la sonrisa no se te pierda, dijo la mujer mientras me devolvía un papel arrugado, que la sonrisa es lo único que no vale la pena perder.
La envidiaría si supiera que al verla te estremeces como lo haces cuando me ves a mí. La envidiaría si supiera que al despedirla no quieres dejarla ir, como a mí. La envidiaría por tenerte, pero ambos sabemos que sin yo tenerte, más a mí me perteneces.

Apuestas

No me conformo y lo grito al viento. No quiero conocer los resultados. Mucho de lo que tengo son los restos de otras vidas que visité por curiosidad, por temor, por amor. Poco de lo que traigo perdura en mi vida. Creo que lo que llevo entre manos me lo busqué; porque si me dejo convencer que fue el destino, ya estaría de rodillas y con la nuca al descubierto. Creo también que tengo una buena mano, esta vez las cartas son mías; sin fingir que aprendo a jugar, puedo apostar sin temores. Y apuesto. Gane o pierda. Aunque yo gane. Corro, sonrío, me sincero. Miro a los ojos y pido imposibles; con lágrimas borro y limpio. Me dormí sobre la cama, sobre el pecho, sobre la ilusión de no ser observada, de no ser descubierta. Espero mañana no recordar lo que hoy te dije, espero que mañana no recuerdes tus propias palabras. Te observo, sonrío. Me observas, me sonríes, y me pierdo. Me duermo y sueño, despierto y sueño. Te sueño. Te tomo y te sigo soñando. Te abrazo y sigo creyendo que todo...
A veces deseo saber más de ti. Entonces recuerdo quien eres, y quiero olvidar hasta tu nombre.

Miedo

No es que quiera alardear, pero él y yo tenemos algo que lleva su tiempo; y es que la vida me enseñó que sin él yo no vivo. Y él me enseñó cómo vivir la vida. No podría huir lejos, aunque lo intentara. Él anda más rápido, y tiene más amigos. Yo, yo solo soy una triste reprimida, igual al resto, una perdida más. Sin duda el error fue no haberlo dejado ante la primera bofetada; sin ayuda y sin amigos, poco puedes hacer, además de aferrarte a lo que tienes, cerrar los ojos y prometerte que todo estará bien. Sin olvidar que siempre debes creerle todo. Y así fue cono él y yo, nos volvimos uno. Nunca imaginé que lo diría al mundo; pero él y yo, somo el uno para el otro. O al menos yo, ya me acostumbré a ser para él.