No me gusta

28 de noviembre de 2009

No me gusta lo que escribes. Ni como escribes. Ni sobre lo que escribes.
No me gusta lo que piensas. Ni como piensas. Ni sobre lo que piensas.

No me gusta lo que quieres. Ni como lo quieres.

No me gusta lo que sueñas.

No me gusta lo que pretendes.

No me gusta lo que esperas.

No me gusta cómo ríes, ni cuando lloras, ni cuando bostezas, ni cuando caminas.

No me gusta cómo cocinas, ni como te estiras, ni como saludas.

No me gusta cómo envuelves ni cómo abres los regalos.

No me gusta.


Pero amo, amo cuando dices que me amas.






A orillas del camino, espero

24 de noviembre de 2009

La tierra es sucia porque nadie la quiere.

El desierto es seco por esencia.

Las idas son tristes porque dejan a alguien atrás.

Los hombres somos débiles por ser hombres.

El sol ilumina porque no puede apagarse.

Las lágrimas son de sal porque secan un mar de sueños.

Yo sigo aquí porque no tengo adónde ir. Como un ángel de alas rotas, como una sirena desterrada que entona letanías al viento, como el árbol que florece en primavera y deshoja en otoño.

Continúo a orillas del camino, esperando recordar el porqué sigo aquí. Respiro porque no puedo detener mi corazón. Suspiro porque no tengo nada que extrañar.

El cielo se resquebraja sobre mi cabeza, y sólo tengo mis manos para protegerme.

La hierba crece y sólo tengo mis ojos para buscar el difuso camino.

Soy un caminante frustrado, un caminante jamás ha de extraviarse, y yo me perdí en la pradera de tus ojos.

Cansado y perdido, busco el camino de regreso, pero la hierba crece y me atrapa en el verde abrazo de la locura, de tu verde locura.








Yo no vivo, sólo existo

19 de noviembre de 2009

Yo no me callo, sólo descanso mi voz.

Yo no desconfío, sólo cuido lo que amo.

Yo no temo, sólo dudo del que promete.

Yo no busco, sólo encuentro.

Yo no escucho, sólo dejo que la brisa traiga sus melodías a mí.

Yo no respiro, sólo dejo que la vida me sorprenda.

Yo no lloro, sólo convierto mis ojos en océanos de sal.

Yo no sueño, sólo espero que las estrellas cambien de arte.

Yo no sonrío, sólo dejo que las emociones jueguen con expresión.

Yo no camino, ni siquiera me muevo, sólo dejo que mi sangre recorra mis venas y mi corazón palpite sin cesar.

Yo no me pierdo, sólo busco otros rumbos,

Y si no regreso, es sólo porque ya no voy por el mismo camino.



Yo no vivo, sólo existo...




Confianza

17 de noviembre de 2009

"Y de que me sirve creerle al mundo y confiar en él si al final termino destapando la verdad y teniendo la razón?"

Hay días en que pienso lo mismo, pero a veces es mejor confiar... entre tener y no tener...

Es preferible no tener que tener falsedad en tus manos.

Depende. Las mentiras pueden durar mucho tiempo, y mientras tanto podemos mantenernos indemnes... Pero cuando se es víctima de una mentira podemos cerrar los ojos y tomarla por verdad hasta que se consuma por completo. Recuerda que todo cae por su propio peso, y el que os mienta, por sus mentiras otro le devolverá la mano...
Providencia, Fortuna, Némesis, llámale como quieras, pero todo tiene su justo precio y eso se debe pagar. No debemos temer confiar, aunque seguros estemos de ser engañados. Debemos temer el temer confiar, pues cuando el miedo se apodere de vosotros, tu alma se habrá de secar… y en ti nadie va a confiar.



Aun así, yo siempre confiaría en ti :)

Luz de Luna

15 de noviembre de 2009

Y me quedé queriendo sola, susurró la Luna.

No te quejes, le reprendió la Estrella más cercana, querer siempre es un milagro. Siempre tendrás dos opciones, arriesgarte a ser dañado o dañar al otro por temor. Y si te quedas sola, en ti brillará una luz que iluminará tu camino aunque mantengas tus ojos cerrados.

Y ahí se quedó la Luna, queriendo sola.

Y ahí se quedó, iluminando su camino con lo que aún conserva del gran amor que una vez profesó, iluminando, también, los torcidos caminos de amantes consumidos por su delirio de amor y soledad infinita.




Érase una vez la luna...