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Mostrando las entradas de enero, 2010

Patrón

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A todos aquellos que queriendo cambios, sabemos que no es este el que pedíamos.. El patrón bajó tu sueldo, él mismo subió tu pan. El patrón mató a tu hermano, y a ti mandó a castigar. El patrón te enseñó a leer, y ahora te cobra por pensar. El patrón te puso techo, para que ya no crezcas más. El patrón tomoó a tu madre, pero nunca será tu papá. El patrón te dió una pala, para que su tierra cultivaras. El patrón te dio comida, para luego tu sangre beber. El patrón te mandó a la guerra, ¿crees que por ti va a rezar? El patrón te dió un libro, ¿llamas a eso educar? El patrón te dió zapatos, ¿te enseñó también a caminar? El patrón te dió un pescado, ¿te enseñó también a pescar? El patrón tiene sus artes, para mantenerte callado y tranquilo. Tiene casas, tiene autos, tiene libros y cultura, tiene tierras, tiene futuro y esperanza, tiene tu sudor, tiene tus manos, tiene tus sueños. Te quiso bestia, de carga e ignorante, mordiste el anzuelo. Te trae comida, trae bebida, viene envuelto en una

Diosa de miel

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A Paula, diosa y mortal... Dibujo con mis labios la línea de tu figura. Tu cuello, tu espalda, tus caderas. Me apego a ti y el calor de mi vientre se hace uno con tu fuego. Dibujo con mis labios las líneas de tu figura. Beso tu cuello. Tus cántaros de leche se descubren ante mí, como puros mantiales de ambrosía, bebo sin cesar, recorrer tus desiertos vaciaron mi boca. Mi diosa de miel, mi musa de ensueño. Es tu piel el más bello desierto, y tus labios un oasis de placer. Beso tu cuello. Tu altar de vida arde sobre mí. Palpita en mi pecho tu pecho, y mi sangre hierve en tus venas. Mi diosa de leche y miel, mi musa de vida y ensueño.

El fin del capítulo

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Es el fin. La última página de este largo capítulo. Se deshoja en tre mis manos. Me envuelve su perfume, huele a tinta, a incienso, a canela. Lo dejo sobre la mesa y recorro con mis dedos mustios sus bordes, sus límites. Observo con detención hasta donde he llegado. Me sorprende, el camino es más largo y más estrecho de lo que creí. ¿Por qué no caí al abismo, si sólo bastaba un paso en falso? Me pregunto tantas cosas. Tantas huellas. Tantos rostros. Tantas manos. Nunca estuve sola, recién caigo en razón. Rostros amables, sonrisas vacuas, miradas soñadoras. Tantas personas cuya voz jamás podré olvidar. Me observo en el espejo. Cómo he cambiado. Mi sonr isa, mi mirada, mi vientre. Me observo en el espejo, disto mucho de aquella que arribó hace un año a esta luminosa ciudad. Mis sueños, mis metas, mis emociones, mis sencaciones, tanto he cambiado, mas no la facilidad de mi risa ni la luz de mis ojos. Soy otra, pero sigo siendo la misma. Soy otra, y seguiré cambiando, seguiré creciendo. S

Nostalgia

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A todos aquellos que dejaron su tierra natal y se han enamorado del esquivo Santiago. Te escribo desde un rincón de esta tierra varada en el tiempo, dónde soy más extranjera que envuelta en tu abrazo. Te extraño. Extraño tu murmullo por las mañanas, y tus suspiros nocturnos. Extraño tu respiración agitada y tu oscuro aliento. Extraño tus ojos de cristal tras los cuales se esconden millones de rostros, millones de historias; extraño tus noches en vela, y tu sonrisa luminosa. Extraño recorrer tus rincones cada día y cada noche, tu piel áspera y tórrida; tu corazón que llena de vida tus arterias congestionadas, que llena de vida mis días, que me envuelve en miles de sonidos y miles de sensaciones. Extraño todo de ti. Incluso tu ceño fruncido, tus pies cansados al atardecer, el sudor que me invade cuando te recorro por completo, tus bruscos movimientos, tu paranoia intermitente, tus malos hábitos, tus malos pasos, tus oscuros secretos. Extraño perderme en ti, y gozar de los p

La hora del té

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Hay una hora de temer. La hora en que Cronos bebe su té. Yo espero en silencio, cuento los segundos y espero. Cuento las campanadas y suspiro. Cuento las vibraciones y tiemblo. El tiempo se acerca; con sus muchos nombres, con sus muchos rostros. Se acerca, flota sobre el agua. Es la hora del té, y yo no estoy lista. Ya es hora y el agua aún no hierve, la porcelana aún no se seca, el mantel aún no se extiende. Los bocadillos están servidos, horneados en la memoria de aquellos que pretenden olvidar. El mantel debe ser inmaculado, como el corazón de un inocente. El té debe tener tres se azúcar, como tres astros el cinturón de Orión. Ya es la hora, y aún falta Tiempo… Es la hora, pero no llega. Yo siempre temo a la hora del té, pues si mi invitado no aparece siento que he perdido el Tiempo…

Voy vuelvo

Voy y vuelvo decía su abuelo. Voy y vuelvo dijo una vez. Vamos, vamos. Que lo demás esperen sentados, y yo ya me cansé de esperar.