Patrón

19 de enero de 2010

A todos aquellos que queriendo cambios, sabemos que no es este el que pedíamos..

El patrón bajó tu sueldo, él mismo subió tu pan.
El patrón mató a tu hermano, y a ti mandó a castigar.
El patrón te enseñó a leer, y ahora te cobra por pensar.
El patrón te puso techo, para que ya no crezcas más.
El patrón tomoó a tu madre, pero nunca será tu papá.
El patrón te dió una pala, para que su tierra cultivaras.
El patrón te dio comida, para luego tu sangre beber.

El patrón te mandó a la guerra, ¿crees que por ti va a rezar?
El patrón te dió un libro, ¿llamas a eso educar?
El patrón te dió zapatos, ¿te enseñó también a caminar?
El patrón te dió un pescado, ¿te enseñó también a pescar?

El patrón tiene sus artes, para mantenerte callado y tranquilo. Tiene casas, tiene autos, tiene libros y cultura, tiene tierras, tiene futuro y esperanza, tiene tu sudor, tiene tus manos, tiene tus sueños. Te quiso bestia, de carga e ignorante, mordiste el anzuelo. Te trae comida, trae bebida, viene envuelto en una gran fiesta, trae un cambio: tu yugo ahora será más pesado.

El patrón te echó a la calle, ahora manda en ella. Ya pagó por tus sueños, ya pagará por tus alas.
No te culpo compañero por elegir el pan por sobre la libertad, si nunca tuviste sueños, no conociste la libertad.







Diosa de miel

17 de enero de 2010

A Paula, diosa y mortal...

Dibujo con mis labios la línea de tu figura. Tu cuello, tu espalda, tus caderas. Me apego a ti y el calor de mi vientre se hace uno con tu fuego.
Dibujo con mis labios las líneas de tu figura. Beso tu cuello. Tus cántaros de leche se descubren ante mí, como puros mantiales de ambrosía, bebo sin cesar, recorrer tus desiertos vaciaron mi boca. Mi diosa de miel, mi musa de ensueño.
Es tu piel el más bello desierto, y tus labios un oasis de placer.
Beso tu cuello. Tu altar de vida arde sobre mí. Palpita en mi pecho tu pecho, y mi sangre hierve en tus venas.
Mi diosa de leche y miel, mi musa de vida y ensueño.





El fin del capítulo

14 de enero de 2010

Es el fin.
La última página de este largo capítulo. Se deshoja entre mis manos. Me envuelve su perfume, huele a tinta, a incienso, a canela.
Lo dejo sobre la mesa y recorro con mis dedos mustios sus bordes, sus límites. Observo con detención hasta donde he llegado. Me sorprende, el camino es más largo y más estrecho de lo que creí. ¿Por qué no caí al abismo, si sólo bastaba un paso en falso?
Me pregunto tantas cosas.
Tantas huellas. Tantos rostros. Tantas manos. Nunca estuve sola, recién caigo en razón.
Rostros amables, sonrisas vacuas, miradas soñadoras. Tantas personas cuya voz jamás podré olvidar.
Me observo en el espejo. Cómo he cambiado. Mi sonrisa, mi mirada, mi vientre. Me observo en el espejo, disto mucho de aquella que arribó hace un año a esta luminosa ciudad. Mis sueños, mis metas, mis emociones, mis sencaciones, tanto he cambiado, mas no la facilidad de mi risa ni la luz de mis ojos.
Soy otra, pero sigo siendo la misma.
Soy otra, y seguiré cambiando, seguiré creciendo. Sólo soy una niña asustada en una gran ciudad, que no llegó sola, y gracias a esos anónimos mantuvo la risa.
Muchas personas me llevaron de la mano, otros sostuvieron mi cabeza. Faltaría tinta para agradecer tanto cariño.
Conocí gente, gente buena, gente alegre, gente sensata, gente alocada, gente sabia, gente díficil, gente sombría, megalómanos, comunistas, religiosos, parafílicos, machistas, feministas, enfermizos, perseverantes, carismáticos, melancólicos, alcohólicos, la lista nunca habría de terminar y se me iría la vida mencionando cada una de sus características, en vez de recordar porqué los quiero a mi lado.
Extrañé gente. Seres amados y admirados con los que poco pude compartir, pero siempre los supe cercanos.
Besos, caricias, perfumes, disipados en muchos labios, muchos rostros, tanta piel.
Pasos cansados. Hojas vacías. Retratos deslavados. EL capítulo más largo y sinuoso hasta ahora.
Me pregunto tantas cosas.
Calles ardientes, noches en vela, manuales en letra pequeña y un argot desconocido. El capítulo más difícil de escribir.
Chocolate y cafeína, besos falsos, razones ilógicas, el capítulo más excitante de todos los escritos.
Conocimiento, ciencia, sabiduría, amistad,el capítulo del cual más he aprendido, y que me enseñó que aún me queda una vida por aprender.
Me pregunto tantas cosas. Pero sólo tengo una respuesta. Me pregunto cómo será este nuevo capítulo que recién comienza, y sé que será más sinuoso, más arduo, más excitante, y que me enseñará muchas cosas más.

Mientras tanto a disfrutar las dádivas que me ha dejado este capítulo que termina, a enterrar los cadáveres que aún me persiguen, y a guardar en mi interior el rostro de todos a quienes quiero.

"Yo nunca nunca me arrepentí de renegar de la Escuela de derecho..."



Nostalgia

9 de enero de 2010

A todos aquellos que dejaron su tierra natal y se han enamorado del esquivo Santiago.

Te escribo desde un rincón de esta tierra varada en el tiempo, dónde soy más extranjera que envuelta en tu abrazo.

Te extraño. Extraño tu murmullo por las mañanas, y tus suspiros nocturnos. Extraño tu respiración agitada y tu oscuro aliento.

Extraño tus ojos de cristal tras los cuales se esconden millones de rostros, millones de historias; extraño tus noches en vela, y tu sonrisa luminosa.

Extraño recorrer tus rincones cada día y cada noche, tu piel áspera y tórrida; tu corazón que llena de vida tus arterias congestionadas, que llena de vida mis días, que me envuelve en miles de sonidos y miles de sensaciones.

Extraño todo de ti. Incluso tu ceño fruncido, tus pies cansados al atardecer, el sudor que me invade cuando te recorro por completo, tus bruscos movimientos, tu paranoia intermitente, tus malos hábitos, tus malos pasos, tus oscuros secretos.

Extraño perderme en ti, y gozar de los placeres que ofreces sin límites. Extraño detenerme en una de tus esquinas y sentirme tuya, y sentirte mío. Vives en mí, y te doy gracias por permitirme que yo viva en ti…

Santiago, te extraño.








La hora del té

6 de enero de 2010


Hay una hora de temer. La hora en que Cronos bebe su té.

Yo espero en silencio, cuento los segundos y espero. Cuento las campanadas y suspiro. Cuento las vibraciones y tiemblo.

El tiempo se acerca; con sus muchos nombres, con sus muchos rostros. Se acerca, flota sobre el agua.

Es la hora del té, y yo no estoy lista. Ya es hora y el agua aún no hierve, la porcelana aún no se seca, el mantel aún no se extiende.

Los bocadillos están servidos, horneados en la memoria de aquellos que pretenden olvidar.

El mantel debe ser inmaculado, como el corazón de un inocente.

El té debe tener tres se azúcar, como tres astros el cinturón de Orión.

Ya es la hora, y aún falta Tiempo…

Es la hora, pero no llega.

Yo siempre temo a la hora del té, pues si mi invitado no aparece siento que he perdido el Tiempo…

Voy vuelvo

3 de enero de 2010

Voy y vuelvo decía su abuelo. Voy y vuelvo dijo una vez.
Vamos, vamos. Que lo demás esperen sentados, y yo ya me cansé de esperar.